The Beatles Integral

The Beatles Integral

domingo, 11 de agosto de 2013

¿HAY VIDA DESPUÉS DE LOS BEATLES? LA SAGA DE LOS HERMANOS FINN




Conocí a esta gente como aquello que decía San Agustín (¿o era San Pablo?) del relámpago que cruzaba el horizonte de oriente a occidente, mediante una canción que grabé durante mis pacientes sesiones radiofónicas, con el dedo tembloroso en el botón REC.






Después de esa epifanía (qué bonitos eran aquéllos, "mis" tiempos... Ahora habría entrado en google, habría escuchado varias canciones en youtube, habría chateado con los hermanos Finn a través de twitter y me habría acostado esa misma noche sin haber dejado un resquicio de disfrute a esa cualidad tan fascinante del Swann proustiano, que es la de imaginar cómo de maravillosas serán las cosas a las que nuestra visión no puede acceder) tardé varios años en conseguir un disco de "Split Enz". Fue "Waiata". Y resultó que el grupo tenía varios registros... Vamos... que era un grupo (a pesar de lo que  prometía el primer tema, tan cristalino, que había conocido de ellos) un tanto extraño.

Había temas de un intimismo extremo.






Y otros que se aproximaban tremendamente a ese "pop chicle" tan propio de un cierto momento y estadio de la new wave.






                                                                           *

Pero, a pesar de todo, era verdad. Después de algún otro escarceo con el extraño grupo neozlenadés...







... volvió esa luz tan especial.

Sí. Llevo preguntándome, a lo largo de todas las entradas de esta serie veraniega de mi blog, cuál es el grupo más Beatle después de los Beatles. Las repuestas pueden ser distintas. Pero creo que no existe ningún grupo que haya llegado al éxito masivo haciendo una especie de homenaje tan explícito a los Beatles como Crowded House.

Lo formaron los mismos hermanos Finn que habían fundado, quince años antes en Nueva Zelanda, Split Enz.

Durante más de una década llenaron las listas de éxitos de canciones que parecían compuestas por Lennon y McCartney.

Como ésta:






O ésta:





¡Qué gusto oír en la radio comercial la música que a uno le gusta!

Y todavía tuvieron tiempo de volver a ser Split Enz por un día...

Lo recuerdo perfectamente. El 31 de diciembre de 1999 me levanté a eso de las once en el piso recién estrenado de Segovia, dispuesto a vivir las navidades más felices que recuerdo en mi vida adulta. Ese día, según todos los agoreros del mundo, a las doce en punto de la noche los ordenadores dejarían de funcionar y los aviones se caerían. En lo que nadie reparó fue en que casi doce horas antes de la "catástrofe", en Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea y esos sitios, ya tendríamos una noticia exacta de lo que iba a suceder.

Y al levantarme a esas horas tan indecentes, después de unos días de trabajo excesivo, lo que encontré en la pantalla de la televisión fue a los Crowded House, rereconvertidos en Split Enz, anunciándole al mundo desde las antípodas que nada de lo anunciado había sucedido... Otra vez... Quizás a la tercera...





(Minutos después recibí la noticia de que el catering excepcionalmente encargado para la cena masiva de aquella noche se había extraviado y que tendríamos que cenar sobras... Continuará... O no...).

martes, 6 de agosto de 2013

¿HAY VIDA DESPUÉS DE LOS BEATLES? THE dB'S (I)




Otros claros candidatos a ser el grupo más Beatle después de..., los dB's, se formaron en Nueva York (aunque todos ellos son de Carolina del Norte) en 1978.

Los conocí a través de una canción absolutamente mágica que me persiguió durante varios años, titulada "Neverland":






La canción pertenece al segundo disco del grupo, "Repercussion", de 1982. Pero cuando finalmente conseguí un L.P. suyo (en Atenas, en marzo de 1985) sucedió lo de siempre entonces, que el disco no contenía la canción ansiada... Cosa que lamenté sólo hasta que puse el vinilo en mi tocadiscos y sonó esto:






Ese primer L.P. de los dB's, "Stands for decibels", de 1981, es una de las aventuras musicales más fascinantes en las que uno se puede sumergir. Las canciones maravillosas se suceden sin darte tiempo ni para respirar.






En este grupo hay dos genios de la composición que rivalizan permanentemente: Chris Stamey y Peter Holsapple. Sus estilos son distintos y, como tales, reconocibles. Pero confluyen en una cosa fundamental.

Stamey tocó con Alex Chilton. (Un entendido en la materia me insinuó, hace hoy cinco años y mientras comíamos una estupenda paella a una temperatura ambiental de unos cincuenta grados, que llegó a ser miembro de Big Star). No sé. El caso es que de ahí salió una especie de saga sobre la cual hace ya mucho que me propuse escribir un artículo.

La saga se extiende, con la mediación de Mitch Easter, auténtico prohombre del género, desde el grupo de Alex Chilton...







... hasta los primeros R.E.M...







... pasando por el propio grupo de Easter, Let's Active...






... y por el maravilloso conjunto Game Theory, del recientemente fallecido Scott Miller...






... y, por supuesto, por los héroes del día, los dB's:






Lo que me deslumbró del descubrimiento de la conexión que existe entre todos ellos fue que me di cuenta de que cualquier oyente atento podría deducirla por sí mismo y sin ningún tipo de "aparato erudito". Porque todos esos grupos y artistas tienen en común una cosa muy llamativa: utilizan una modulación vocal, una especie de murmullo que trata de imitar el sonido de las guitarras psicodélicas; de ésas que, reproducidas al revés, brotan del silencio y crecen, al contrario de lo que sucede normalmente con cualquier emisión sonora.







                                                                   *


La colaboración de los dos genios, Stamey y Holsapple, duró poco en primera instancia. Se acabó después del segundo disco. Después vinieron aventuras separadas. Eso será objeto de nuestra próxima entrega. 



jueves, 1 de agosto de 2013

¿HAY VIDA DESPUÉS DE LOS BEATLES? THE JAM (I)




Cuando era joven (ays!!!) tenía un grupo. Prometo hablar de eso en un próximo, o no tan próximo, post. Las procedencias musicales de los distintos miembros eran muy dispares. Y a mí, como front-man y lider omnímodo del conjunto (¡toma ya!), me tocó la labor de buscar una inspiración, un nexo común que pudiese satisfacer los gustos de todos.

Así que les "vendí" a los Jam. Y recuerdo que, por alguna absurda razón, Carlos, el guitarra solista, leyó el libro de la editorial Júcar que le presté antes de escuchar una sola nota de la música del grupo de Paul Weller. Y se quedó prendado. No había escuchado una sola canción y ya amaba a mi grupo favorito.






Yo creo que eran las fotos. Cuando veías a Paul Weller, guitarra en ristre, dando un salto de metro y medio, o le contemplabas con una de esas poses tan adrenalínicas, con su corbata torcida y su Rickenbacker apuntando como una metralleta, ya sabías que allí había algo muy especial.

Y sin embargo...

                                                                   *

Tiendo a comparar a los Jam con la cerveza. La primera vez que la pruebas tuerces el rostro ante la extrañeza del sabor. Pero por alguna razón misteriosa, necesitas seguir probando.

La primera canción que escuché de ellos, en octubre de 1980, fue "Eaton Rifles".






"Eaton Rifles" es, efectivamente, como la cerveza. Allí está toda la música que me gusta... pero de una manera tan personal, tan especial.

¿Cómo lo explicaría? La austeridad del sonido es brutal, casi excesiva. Todo, desde la voz hasta esa guitarra solitaria que tiene que multiplicar su presencia con un talento fuera de lo común, pasando por un bajo que también tiene que hacer "horas extras" para suplir la ausencia de una guitarra rítmica convencional, aparece como recubierto por una neblina. Es enérgico, pero muy melancólico.

Los Jam tienen toda la música de antes. Ya hablé, al referirme a "Taxman", del impacto que me produjo ese homenaje tan singular a la canción de Harrison que contiene "Start!".






Pero esa "música de antes" recibe un tratamiento muy especial. De hecho, lo que me admira de la banda de Paul Weller es algo que sólo me pasa con ellos; y es que me obligan a preguntarme de dónde narices puede haberse sacado un ser humano semejante música. Me río de los que los encuadran, sin más, en el revival mod o de los que los tratan como unos nuevos Who. Qué va. Son algo absolutamente distinto, de otro planeta.

Lo vi claro cuando en diciembre de 1980 Rafel Abitbol comenzó a presentar las canciones del álbum "Sound affects".






Sí. A ese disco llegué a tiempo. Me pasé esa Navidad delante de mi equipo compacto, oyendo una y otra vez, con expresión alucinada, las canciones que había grabado.






Y no sé por qué. Quizás el efecto hipnótico que me producía esa música era excesivo. (¿Alguien podría explicarme qué quiere decir Paul Weller en "Man in the corner shop"?...). Pero el caso es que decidí retirarlo y dejarlo para un poco más adelante. Sólo dos años después me sumergí de manera definitiva en esa música. Fue el día que compré "The modern world"... Pero eso forma parte del segundo capítulo.