The Beatles Integral

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lunes, 1 de julio de 2013

¿HAY VIDA DESPUÉS DE LOS BEATLES? THE KNACK (I)

Hasta los quince años sólo escuché a los Beatles. Bueno, claro: cosas en la radio y eso sí. Pero lo que se dice ponerse un disco una y otra vez... sólo los Beatles. Ninguna otra cosa me satisfacía. Escuché cada L.P., cada canción suya miles de veces.


Pero después sufrí una pequeña crisis. Quizás necesitaba más música, ahora que ya me sabía todos los discos de los Beatles, y no la encontraba. Y en las navidades de 1979 me regalaron un equipo muy molón. Así que me puse a comprar otra vez.


Estuve unos meses comprando cosas de Bob Dylan, de Supertramp, de Simon & Garfunkel... Trataba de disfrutarlo, pero algo muy adentro me decía que no; que aquello no me llenaba. Hasta que un día, en una revista que compraba mi padre, leí que había salido un grupo que se parecía a los fab-four. Se llamaban The Knack, y en la portada de su primer L.P. aparecían, efectivamente, encorbatados muy al estilo que me gustaba. Así que apunté el nombre.


Semanas después, el día que terminaban las vacaciones de Semana Santa (no me preguntéis por qué, pero recuerdo la fecha con precisión: era 9 de abril de 1980) a primera hora de la tarde andaba yo, como alma en pena, por la calle Real de Segovia. Acababa de llegar del pueblo de mis padres, en Extremadura, y ese regreso del mundo de los primos y de las vacaciones y de la vida libre y sin preocupaciones siempre me producía una enorme melancolía. Pero lo único bueno de aquello era que tenía algún dinerillo, el que me habían dado mis tíos, en el bolsillo. Así que fui a comprarme un disco.


Entré, como siempre aquellos meses (había discutido con Pepe Mozo, porque me había vendido un ejemplar de "Rubber Soul" totalmente deformado) en la Casa del Siglo XV, un palacete que era una tienda de regalos de boda y de objetos kitsch que tenía, allí al fondo, una sección de música sorprendentemente bien surtida.




Cogí el disco de los Knack (era el segundo, "But the little girls understand") y le pedí a la chica de la tienda que me lo pusiera. Entonces sonó esto:





¡... Dios mío! La vida volvió a comenzar. Aquello sonaba, exactamente, como la música que me gustaba; y encima con una potencia totalmente nueva.

"Mr. Handleman" tenía ese toque naif de "Love me do", esa sencillez insultante. Y además, el juego del pianillo infantil que se transformaba, de repente, en una guitarra levemente distorsionada era muy emocionante (también lo es la manera en que Berton Averre cambia de instrumento en el video).

Fue una explosión de luz. Y unas horas más tarde descubrí la auténtica joya del álbum, "I want ya".









Hay por primera vez en 0:54, al final del estribillo, una excursión armónica a un lugar distante y peligroso que apenas un par  de segundos después regresa al orden. Prodigioso.


El disco tenía, además, un par de medios tiempos increíbles, como esa canción pletórica de sensualidad que se llamaba "Can't put a price on love".








Había entonces una cosa que yo no sabía: "But the little girls understand" no era, ni mucho menos, el mejor disco de los Knack. Pero aquellas jornadas memorables en las que, sentado sobre la camilla de mi habitación y con los pies en la silla, lo oía una y otra vez mientras miraba la enigmática portada, ese claroscuro tan sugerente, y esa funda interior en la que mis nuevos ídolos aparecían metidos en un coche, saludando a las fans histéricas que pegaban sus morros contra los cristales, me demostraron que sí, que había vida después de...

Por eso fue un nuevo comienzo.

4 comentarios:

  1. Mis intentos, sin embargo, siempre terminaron fracasando en la búsqueda de una nueva vida. Si buscaba a "otros" Beatles el resultado siempre era muy frustrante. Por eso creo, por ejemplo, los Knack podrían gustarme en sí mismos. Pero desde mi punto de vista jamás aguantarían una comparación con los Beatles, ya de entrada, por los arreglos vocales. Así que dejé de buscar un sustituto y aparecieron Bob Dylan, David Bowie, Queen, también Simón & Garfunkel, incluso Silvio Rodriguez, un mago con la guitarra española, y desde aquí, toda sudamérica hasta llegar a una época en la que solo escuchaba tangos y boleros. Son otros parajes, pero mi casa?...Beatles.

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    1. Entiendo perfectamente lo que dices, César. En el fondo es eso: buscar, ya sea por mimetismo (fracasado, claro) o por contraste algo que te saque del atolladero de haber puesto tu listón tan alto.

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  2. Yo, por contra, nunca busquè a otros Beatles. Los que conocì me llenaron siempre y lo siguen haciendo. He escuchado a todos esos otros que habèis mencionado, pero jamàs busquè a otros. Sè que no los encontrarìa jamàs.
    Saludos desde el sur. Mucho màs al sur que de costumbre. En la costa onubense

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