martes, 27 de mayo de 2014

ESTE BLOG



Entre septiembre de 2012 y los primeros días de marzo de 2014 escribí y publiqué las entradas de este blog. Son 185 entradas en las que se comentan una a una (sólo en un caso dos juntas) la 186 canciones originales que los Beatles publicaron como tales en vida de los cuatro.

Ahí quedan para el recuerdo. Sufrirán un deterioro progresivo que ya no intentaré remediar más, porque muchos enlaces de youtube van desapareciendo. Pero no puedo tirarme con las actualizaciones toda la vida.

Eso fue todo.

domingo, 2 de marzo de 2014

THE BEATLES: y 186. THE END



¿Era éste el final que merecían los Beatles?






¿Por qué se me ha ocurrido esa pregunta justo cuando iba a ponerme a escribir? Pues no lo sé... Quizás porque me ha dado por pensar que nada podía resumir adecuadamente la carrera más importante de la historia de la música popular. Y el hecho es que el intento de McCartney tiene toda la solemnidad, toda la "intención" de una auténtica coda-apoteósica-final.

Pero a ver: ¿para qué se ponen a hacer solos? ¿Fueron acaso un grupo de instrumentistas, de virtuosos?

Ringo no quería hacer el suyo. Tuvieron que convencerlo. Y aún así me parece que su solo de batería (0:19) refleja una cierta incomodidad. Quiere acabar cuanto antes.

Los de guitarra son más interesantes. Pero quizás porque no son solos, sino una obra coral apasionante. De entrada, cuentan las crónicas que Paul, George y John se metieron sin nadie más en el estudio con la intención de realizar un duelo histórico, y que el último tuvo el atrevimiento (nada menos) de decirle a Yoko que se quedase fuera. Ahí es nada.

Y entonces salió, de un tirón, esa maravilla.

A partir de 0:53 podéis contar dieciocho compases (uno-dos-tres-cuatro). Los dos primeros los toca Paul, los dos siguientes George y los dos siguientes John. Y la secuencia se repite tres veces. Increíble.  

Aquí podéis verlo:


                                                                 *

Probablemente, cuando aquella tarde de septiembre de 2012 comencé a escribir este blog, quería decir muchas cosas que al final no he dicho exactamente. (Bueno, qué narices; lo de "probablemente" es una coquetería intelectual; es seguro, porque incluso lo expliqué en unas entradas veraniegas que todavía podréis leer si rebuscáis). Pero es fantástico que haya sido así, porque eso quiere decir que los Beatles han impuesto su ley.

El gran tema de los Fab-Four es el amor. Sí: "All you need is love".

En esta canción, justo antes de y durante los solos de guitarra, le dicen al mundo reiteradamente que le quieren ("Love you...", en plan gospel). Y al final del final, cuando el conjunto se queda en silencio, un piano y un leve dibujo de guitarra acompañan a Paul (antes de los compases últimos, de una emotividad cinematográfica) para decir:

"And in the end, the love you take/is equal to the love you make".

Si esas palabras son ciertas, yo voy a recibir cantidades inmensas de amor. En parte ya las he venido recibiendo, claro. Porque es casi infinito el amor que he puesto al escribir estas ciento ochenta y seis entradas.

Gracias a los que me habéis acompañado. Gracias por haberme permitido compartirlo.

"Love you..."





...

Pero todo final conduce a un nuevo principio.

                                                                 *

La tarde del 6 de junio de 1962, a eso de las siete y media, George Martin estaba en la cantina de los estudios Abbey Road, probablemente tomando un par de cervezas; y probablemente, también, contándole a alguien, entre risas y tacos, que acababa de dejar en el estudio 2 a unos paletos de Liverpool que se hacían llamar The Beatles; que había escuchado su primera interpretación, una versión ineficaz (por decirlo finamente) del clásico “Bésame mucho” y que con eso ya había tenido bastante. Pero entonces llegó Chris Neal, el ayudante del técnico de grabación, y le dijo que tenía que escuchar algo.

Subió y se puso a revisar la última grabación de los chicos de Liverpool. Lo que escuchó fue esto:






En ese momento, por alguna razón misteriosa, a pesar de la simplicidad casi insultante de la canción, de los nervios de los intérpretes (cualquiera que se haya subido a un escenario y que, al hacerse el silencio en el público, haya querido morirse por estar allí se reconocerá en la atmósfera de la grabación), de la ineptitud de Pete Best, el batería, y de tantas otras cosas, entornó la mirada y pensó que la historia había dado un giro. Pero luego abrió los ojos, sacudió la cabeza y, sonriendo, dijo:

-Fíjate, Chris, la tontería que he soñado.

Y se puso a contarle una historia delirante de música, de críos melancólicos, de vendedores de discos sordos, de ciudades con calles estrechas, de amores adolescentes, hermanos mayores, morsas, campos de fresas, drogas, navidades, submarinos de colores, proyecciones con el Cine-Max, sacristanas que mueren en la soledad y el olvido, tardes en patios extremeños, locos y colinas, arpegios que se presentan en medio de un sueño, recaudadores de impuestos, guitarras que lloran, jardines subacuáticos, padres que tuercen el gesto ante la música moderna, cacerías de tigres, amigos que se fueron, segundas esposas japonesas, santones hindúes, tardes de novillos y  muchas otras cosas... Y de canciones interminables.

Se rieron y se fueron a sus casas, a seguir con sus vidas de siempre. 

Aunque a veces les asaltó, a partir de entonces y como una maldición, la fantasía de una melodía infinita.





viernes, 28 de febrero de 2014

THE BEATLES: 185. CARRY THAT WEIGHT



A pesar de ser, como todas las del medley, tan cortita, "Carry that weight" presenta contrastes curiosos.






De entrada, la melodía principal que rompe las delicadezas y sutilezas de "Golden Slumbers" es un pelín tosca. Una especie de fin de fiesta un tanto alcohólico con los cuatro cantando a voz en grito. (¿No se impone, de hecho, la voz destemplada de Ringo?).

Y luego, sin embargo, esa orgía de entusiasmo poco medido conduce a un clímax "sinfónico". En 0:25, Paul recupera "You never give me your money". Primero con un tutti orquestal, dominado por los metales, absolutamente evocador y solemne; y luego con una estrofa nueva ("I never give you my pillow..."). Encima, lo que da paso a otra entrada del coro de hooligans es un corte (1:04) apoteósico, indescriptible, de una potencia y de una eficacia sublimes.

Otra vez "Boy, you're gonna carry that weight..."...

Hay dos lecturas. Y no son contradictorias entre sí. Una la más querida y simbólica para todos los aficionados: llevar el peso de ser (de haber sido) Beatles, es algo que va a marcar sus vidas. Las vidas de cada uno de ellos. Aunque la liberación está muy cerca. De hecho, Paul ya hace resonar a los Wings en este mismo tema.

Pero luego está lo que el mismo McCartney evocó años más tarde al referirse a la canción: arrastrarían toda la vida el peso de la locura de sus años finales; las drogas, los enfrentamientos, los problemas legales y financieros... Todas esas cosas que no podían ni sospechar cuando se conocieron en una fiesta parroquial en Liverpool.

...

La potencia conclusiva del tema es tremenda. ¡Cómo conduce la tosca melodía central a una nueva recuperación de "You never give me..." en sus arpegios finales! Sólo que éstos terminan (a mi juicio) de manera precipitada y llevan, ya directamente, al final.

jueves, 27 de febrero de 2014

THE BEATLES: 184. GOLDEN SLUMBERS


Ahora empieza el último movimiento de la "sinfonía", la despedida de Paul en tres fragmentos.

Retoma en "Golden slumbers" la atmósfera nostálgica de "You never give me your money".





Pero no es sólo un ambiente, así, en general, sino que también anticipa la cita a esa primera canción del medley que vendrá muy pronto (justo antes del final) con una sucesión de acordes idéntica.

                                                                 *

La "leyenda" de la canción es muy conocida. Paul estaba al piano y vio allí unas partituras de su hermanastra. Había una canción de principios del siglo XVII. Una nana del poeta Thomas Dekker incluida en su obra de 1603 "Patient Grissil". Pero como McCartney no sabía leer música, lo que hizo fue ponerle una melodía propia a la letra que, con variaciones, tomó del poema.

Así nació la nana, que luego cantó con una pasión tremenda y con acentos orquestales melodramáticos. Una nana nostálgica al niño que él mismo fue. 

Sí."Once there was a way...". La tristeza por la despedida, por el final de la carrera del grupo tiene matices más profundos. Se añora, más en general, un mundo de protección, donde siempre era posible regresar a casa y encontrar un abrazo. La madre. Es curioso comprobar cómo la música de los Beatles es en parte, para todo el mundo, nuestra infancia. Incluso para ellos mismos. Una infancia perdida.    

martes, 25 de febrero de 2014

THE BEATLES: 183. SHE CAME IN THROUGH THE BATHROOM WINDOW


De todas las del medley, "She came in through the bathroom" es la canción más completa, la que tiene más hechuras de "canción normal", con sus partes, sus desarrollos y toda la pesca.






La trabajaron en dos fases.

La primera fue en enero de 1969, durante la sesiones "Get Back". Entonces Paul intentaba hacer algo como de soul melódico, tal y como aparece en 'Anthology'.






En eso había bastante influencia de una canción de Dusty Springfield. En el aire y en alguna transición armónica.






Pero luego, ya en julio, elaboraron la versión que conocemos, más pop.

La canción se inspira en la presión de las fanes más extremistas, conocidas como Apple Scruffs, algunas de las cuales entraron en la casa de Paul y le robaron objetos personales, entre ellos una foto de su padre muy querida para él. Eso fue lo que animó al Beatle a iniciar una investigación casi policial, contratando incluso colaboradoras entre las propias seguidoras. Todo eso es lo que se cuenta.

Cuando este tema termina hay un último silencio antes de las tres últimas canciones, que vuelven a aparecer encadenadas y presentan un carácter sinfónico muy acusado.

domingo, 23 de febrero de 2014

THE BEATLES: 182. POLYTHENE PAM


Entre los visitantes de este blog hay, como es lógico, personas que tienen distintos niveles de familiaridad con los Beatles. Y a veces tendemos a dar demasiadas cosas por sabidas. Lo digo porque ayer una lectora me decía que se estaba haciendo un pequeño lío con esos "trozos de canciones" que estoy poniendo.

Recordemos, por tanto, que las últimas nueve canciones del álbum son un medley, una mezcla de canciones a medio terminar o de fragmentos que conducen al final.

Aquí está ese medley entero.





Pues bien: después del excitante descubrimiento de que la última canción del disco, "Her Majesty", ocupaba inicialmente un lugar dentro del medley y luego fue sacada de allí y puesta al final, volvamos al orden.

Estábamos en que "Sun King", "Mean Mr. Mustard" y "Polythene Pam" forman una suite dentro de la suite. La despedida de Lennon. Y hoy decimos adiós a las composiciones de John. Así como suena.






El mini-tema está dominado por el sonido de una guitarra acústica con un montón de eco que recuerda definitivamente a la de los Who en "Pinball Wizard".






Habla de una "chica de polietileno" que responde a la mezcla de dos modelos reales. Una fue la novia del poeta Royston Ellis, remedo británico (hasta en el físico) del gran Allen Ginsberg. La otra, una fan de los primeros tiempos. A esta evocación provinciana se debe el uso y abuso del scouse, el acento de Liverpool.

"Polythene Pam" es, quizás, la canción más embrionaria de todo este ramillete. Fue grabada conjuntamente con la siguiente, "She came in through the bathroom window", y sólo la transición hacia ésta le da alguna riqueza ambiental.

Pero...

                                                                               *


John, tío. Se han acabado  tus composiciones. Es hora de decirnos adiós.

Puedo asegurarte una cosa: de todas las personas que no forman parte de mi círculo privado, eres sin lugar a dudas la que más placer y más felicidad me ha dado en la vida. Gracias. Querría que no te hubieses ido nunca, pero... Te estoy muy agradecido. Y he querido pagar una parte minúscula de ese agradecimiento contando en estas miles de palabras que se van acabando lo feliz que me has hecho con tu genio. Perdona que no haya podido evitar referencias a lo tonto que estabas en algunos aspectos.

Porque estabas muy tonto...

Lo entiendo. Yo tengo una teoría medio gnóstica sobre el origen de las almas. Creo que cuando los seres venimos al mundo, hay una especie de cadena de control de calidad que supervisan unos angelitos. Ellos tienen la misión de que no se cuele ningún alma que no sea apta para el mundo en el que va a tener que vivir. Pero a veces los angelitos se pelean, o están cansados, o se ponen juguetones, pierden la concentración... y se les cuela un alma defectuosa. 

Y de ahí viene la gente como tú, John. Gente que no es de este mundo. Que se encuentra aprisionada en él y se crea muchos problemas y crea muchos problemas a los demás... Pero a veces encuentran la manera de liberar la chispa que llevan dentro, la misma que los hace defectuosos. Y entonces dan, también, mucha luz y mucha felicidad.

Y ése has sido tú, John. Uno de los seres que más felicidad ha dado en la historia de la humanidad. Que Dios te bendiga siempre. 

Adiós.

jueves, 20 de febrero de 2014

THE BEATLES: 181. HER MAJESTY


"Her Majesty" es la última canción de "Abbey Road". Pero no siempre fue así.






En un principio estaba en el medley, entre "Mean Mr. Mustard" y "Polythene Pam". Sin embargo, el 30 de julio de 1969, cuando el grupo escuchaba la mezcla, a Paul no le convenció nada y le dijo al segundo ingeniero, John Kurlander, que la borrase. Éste no cumplió exactamente la orden, sino que lo que hizo fue quitar el breve tema de su sitio y ponerlo al final de la grabación, después de un largo silencio de veinte segundos. Dejó también un aviso a su compañero, el que tenía que hacer el corte de acetato, para que excluyese la canción de la versión final. Pero éste no se enteró y la dejó ahí. De tal manera que cuando los Beatles escucharon la mezcla definitiva del disco, cuando acabaron la audición se levantaron, se dispusieron a hablar de sus cosas... y de repente, apareció la toma desechada.

Les hizo gracia y lo dejaron así. Jugaron, además, a la "pista oculta". En los vinilos, el título de "Her Majesty" no aparecía en la carpeta, aunque sí en la etiqueta del disco. Por otro lado se respetó ese silencio de veinte segundos. Normalmente, cuando uno iba a quitar el disco del plato se encontraba de sopetón con ese "golpetazo" (resto del último acorde de "Mean Mr. Mustard") y la canción inesperada. Pero con los que tenían el disco en formato casete, sucedieron cosas graciosas.

Unos tardaron meses y muchas audiciones del disco en darse cuenta de lo que había al final. Pero lo más cómico fue lo de un chaval que quiso devolver la cinta porque estaba mal. "En las dos caras -dijo- pasa lo mismo. La canción termina de manera abrupta. Le falta un trozo". (Si era de Segovia diría "un cacho").

Y es verdad que las dos últimas canciones de las respectivas caras terminan abruptamente. Pero no es un error. Es arte. Concretamente "Her Majesty" empieza y acaba de manera incoherente por lo expuesto, porque es un recorte que comienza con el último acorde de la canción anterior y termina antes de aterrizar en el Re mayor que falta, que queda oculto en los primeros instantes de "Polythene Pam". Claro que pudieron corregir todo esto. Pero no quisieron. Les gustó así. Lo cual nos lleva a los significados.

                                                                      *

Es una canción muy corta, muy "monárquica" ella. Tiene un precedente o influencia en Robert Johnson:





Y una desembocadura en una canción que el propio Paul escribió para Mary Hopkin.






Ahora bien... los significados.

César San Juan y yo escribimos de manera independiente interpretaciones muy parecidas de lo que encontrábamos en la ubicación de "Her Majesty". Yo lo exponía de una manera narrativa.

"Los Beatles han acabado su trabajo para siempre. Los amplificadores y los instrumentos han enmudecido y las luces del estudio se han apagado. Todavía flota en el ambiente la electricidad emocional de la última canción del grupo: "The End", como tenía que ser. Es de noche y todo es soledad y silencio.... Hasta que algo, una sombra, se desliza en la estancia vacía. Mira a un lado y a otro. Es Paul. Se asegura de que no hay nadie. Enciende una luz débil, conecta otra vez los aparatos de grabación, coge su guitarra acústica e interpreta una canción minúscula. Lo hace a toda velocidad, temeroso de ser sorprendido. Concluye precipitadamente, casi antes de tiempo, y después huye mientras se ríe y dice: '¡Sí, os creíais que esto iba a acabar así! ¡Y ya veréis a partir de ahora...!'. Luego desaparece en la oscuridad. Se oyen sus risotadas, cada vez más lejanas".

Era lo mismo que decía César, creo. Esto no se acaba como vosotros digáis, sino como digo yo.

Es poco histórico, pero sugerente. No lo neguéis.

                                                                      *

Pues no, Paul. Al menos en mi blog las cosas no van a acabar como tú quieres. Así que "Her Majesty"... a su sitio.

... Sí que es verdad que es sugerente eso de que termine a falta de una conclusión tonal.

A la única obra musical que compite en mis preferencias con los discos de los Beatles, "La Pasión según San Mateo" de J.S. Bach, le pasa mismo. En su último acorde hay una pequeña disonancia. Lógica, porque lo que quiere simbolizar el Cantor de Leipzig es que el sepulcro no se cierra para siempre; que la muerte no es el final. Pues aquí, más modestamente, más de andar por casa, puede suceder algo parecido. Es el final... pero no del todo. Hay vida después de los Beatles.

... ¿Seguro? Bueno... Al menos aquí nos quedan cinco canciones.

P.S. En este video (4:20, después de la explicación) hay una reconstrucción de la ordenación inicial: