The Beatles Integral

The Beatles Integral

jueves, 15 de octubre de 2015

THE BEATLES. JOHN LENNON: L3. INSTANT KARMA! (WE ALL SHINE ON)

La experiencia de 1968 en el ashram del Guru Maharishi había quedado atrás para John muy pronto. No le había gustado. Incluso hizo algunas acusaciones acerca del carácter sectario de todo aquello. Pero, no obstante, algo le quedó.

Por un lado, la gran explosión creativa de todas esas canciones maravillosas que compuso para el "Doble blanco".



Y también algunos conceptos.

                                                                   *

El karma, en las filosofías orientales, es un concepto escurridizo, como todos. Por un lado es una ley; la ley, podríamos llamar, de la acción/reacción. Según te comportes, así se comportará la vida contigo. Y no sólo la vida, sino también las vidas venideras, en las que disfrutarás o padecerás suertes dispares en función de tu comportamiento en reencarnaciones anteriores. Pero el karma no es sólo la ley. Es también la carga de tus acciones, las buenas y las malas. Y ya de paso, un criterio de acción moral: tienes que portarte bien, porque todo vuelve sobre ti.

Así que John, que lo ve todo con la distancia que marca su inteligencia, inmensa y malévola, tiene una ocurrencia. Karma... responsabilidad por las acciones... Sí señor; eso es lo que le hace falta al hombre occidental. Pero como el hombre occidental tiene prisa, no le bastará con cualquier karma. Necesitará uno instantáneo. Como el cacao, el zumo de naranja, las dietas de adelgazamiento o los micropréstamos. El 'Instant Karma!'.  Eso es lo que le contó a David Sheff en la entrevista de 1980.



Yo tenía unos amigos que trabajaban en el mundo de la publicidad. Un día me contaron algunas manías curiosas. Si una chica morenaza, exuberante, con ojos brujos y formas rotundas tenía que anunciar el brandy español por excelencia, tenía que llamarse Carmen, o Dolores. Si se llamaba Vanesa... como que no valía. Y aquí a Lennon le pasa igual. Si se trata de predicar una panacea espiritual de efectos inmediatos, lo suyo era proceder con la misma rapidez. Dice que la compuso desayunando, la grabó comiendo y la publicó a la hora de la cena, o algo así.

Fue el 27 de enero de 1970. Y estaba en las tiendas el 6 de febrero.

Le encomendó la producción a Phil Spector, el creador de la pared de sonido.



Al encomendársela le dio una indicación muy precisa. Tiene que se como 1950, pero ahora. Y así fue. Un eco solemne por todas partes.

"Instant karma!" es una canción elemental. Una progresión de acordes nítida, simple y contundente, tomada de uno de los clásicos que los Beatles tocaban en los tiempos del Cavern:



Pero es un auténtico sing-along. Una canción para cantar en grupo, aferrándose, con las pintas de cerveza en lo alto, a unos ganchos melódicos inmortales.

miércoles, 14 de enero de 2015

THE BEATLES. JOHN LENNON: L2. COLD TURKEY.

Bueno. Si uno tiene la suerte de ser un Beatle (y no un Beatle cualquiera, sino John Lennon) y decide que, a pesar de todo, hay otro camino musical que desea recorrer, en solitario o en otras compañías, tiene que ser porque tiene algo importante que decir.

Ahora bien: encontrar otro camino cuando uno es John Lennon... tiene que ser complicadísimo. Y de algún modo empieza aquí, en esta canción, ya que como vimos "Give peace a chance" era "otra cosa".






"Cold turkey" es el segundo single de Lennon bajo la denominación de la Plastic Ono Band. Parece que al principio no lo tenía muy claro, ya que en el estreno del tema en el famoso concierto celebrado en Toronto el 13 de septiembre de 1969, aparte de la inseguridad del propio John (lee la letra en un papel que sostiene Yoko y al final, cuando acaba, vuelve a repasar el papel como perplejo de lo que acaba de hacer), de los gritos histéricos de la japonesa y de la frialdad del público, lo que aparece es un medio tiempo bastante convencional.





Pero luego en el estudio, con una formación de lujo (Eric Clapton a la guitarra solista, Klaus Voormann al bajo y Ringo a la batería), toma cuerpo. Graban a finales de septiembre y el single aparece en Estados Unidos el 20 de octubre. Y ahí sí que surge algo diferente.

No es una queja, al contrario, pero pasa que las canciones de los Beatles son siempre luminosas. Lennon no pudo escribir de esta manera acerca de las drogas en el grupo, porque siempre brotaba al final la luz que iluminaba parajes tan sombríos como los de "Happiness is a warm gun".





También es verdad que "Cold Turkey" no habla, exactamente, de la heroína, sino del mono. Pero el caso es que lo hace con un lenguaje desgarrador y distinto. Rebosa esa desesperación, ese mal humor que son tan característicos de la música de los 70 y que nacen de la decepción de los ideales (alguno tan tonto como el de buscar paraísos artificiales) de toda una generación.

La canción llegó a ser un himno. Ya en diciembre de 1969, en un concierto benéfico que tuvo lugar en Londres, fue interpretada por un conjunto memorable que incluía a Clapton, Keith Moon, Harrison o Billy Preston (aunque en el audio hay un parche de Nicky Hopkins, ya que el teclado original se perdió en la mezcla). Pero no tuvo éxito comercial. Al contrario. En noviembre del mismo año Lennon devolvió su título de caballero de la Orden del Imperio Británico y manifestó hacerlo en protesta por las guerras de Vietnam y Biafra... y por la mala acogida de "Cold Turkey"... Lennonadas... 




  

miércoles, 7 de enero de 2015

THE BEATLES. JOHN LENNON: L1. GIVE PEACE A CHANCE.

Sí señor. Toda una vida siguiendo la estela de los Beatles, añorando la sensación de llegar a casa con un disco suyo debajo del brazo, ponerlo en el tocadiscos y entrar en otra dimensión, intentando revivir esa sensación en la búsqueda de grupos o artistas que también vivían bajo la influencia... y al final hay un recodo en el que te preguntas por qué no buscar en lo que ellos mismos hicieron en solitario. Y varias razones (todas ellas, sin duda, providenciales) me han animado a ello.

Así que vamos.

Primera cuestión: ¿qué vamos a desgranar a partir de ahora? La primera canción del catálogo me ayudará a explicar algunas cosas:





Los cuatro miembros de los Beatles hicieron, al margen del grupo, muchas cosas. Todos grabaron discos. (Paul y Ringo, los sobrevivientes, siguen haciéndolo, de hecho). Y lo hicieron en líneas muy diferentes: música experimental, bandas sonoras, oratorios, piezas clásicas y hasta litúrgicas de distinto orden. También han intervenido en muchísimas colaboraciones. Pero aquí nos vamos a limitar a desgranar, por orden cronológico, sus canciones. Las "canciones" en el sentido más estricto de la palabra. Canciones de toda la vida, como las que hacían con los Beatles.

(Ah, y conviene ya decirlo. De momento me centro en los tres grandes creadores del grupo. Le he dado vueltas, pero Ringo quedará fuera. Por lo que he podido ver hasta ahora tiene discos simpáticos en muchos sentidos y hasta uno, el titulado "Ringo" que casi merecería estar aquí. Pero qué le vamos a hacer; la decisión es, como todo en este campo, provisional; pero de momento es ésa). 

Hecha esta declaración inicial de intenciones cabría preguntarse si "Give peace a chance" es una canción en el sentido estricto que decía.

Aparece incrustada en un momento en el que los Beatles todavía están activos. Quedan unos meses para su desaparición. John todavía se expresa musicalmente mediante composiciones importantísimas que publica con el grupo. Esto es algo distinto.

Es una especie de himno. Un grito que fue surgiendo en uno de los happenings hoteleros que Lennon mantuvo con su esposa, los dos en la cama, recibiendo a los periodistas y diciendo perogrulladas. En esta ocasión fue en Montreal. A John se le ocurrió la frase ("Dadle una oportunidad a la paz") y de ahí fue brotando el mantra musical que se grabó en la propia habitación los dos primeros días de junio de 1969 con la colaboración de músicos locales y de algunos personajes de la contracultura del momento, como Allen Ginsberg o Timothy Leary.

No era el primer intento. En enero del mismo año John y Paul habían rescatado algo grabado muchos meses antes que ya estaba cortado por el mismo patrón: una canción tremendamente simple para ser cantada por una banda de juerguistas. Me refiero, por supuesto, a "All together now".





Así que mezcla de happening, himno, provocación, cántico de multitudes o lo que fuese, Lennon aún se encuentra lejos de bucear en sí para hallar el acento de su música en solitario, a la que quiero acercarme con impaciencia.

lunes, 24 de diciembre de 2012

THE BEATLES: 42. NO REPLY

Para los que padecemos la enfermedad de la melomanía, el disfrute más profundo de la música se produce en la soledad. Llegas de la tienda de Pepe Mozo con tu disco debajo del brazo y lo pones en el tocadiscos. Estás seguro de que vas a disfrutar; pero hay una duda aprensiva en el último instante: ¿y si este disco no es tan bueno como los anteriores?... Entonces suena "No reply". Y todo el universo se pone en orden dentro de tu cabeza. La vida tiene sentido.





Luego, pasado un tiempo, viene la segunda parte: quieres salir a la calle y contarles a todos, como el evangelista de una emoción estética, lo que has sentido con la música. Y si tienes la suerte de coincidir con alguien que la sienta de una manera parecida a la tuya, entonces la felicidad de esa pasión compartida no tiene equivalente en el mundo.

Hablar de la música que amas y oír hablar de ella de una manera en la que te reconoces es maravilloso. Y para eso comencé a escribir este blog.

                                                                   *

No he hablado de mi blog en el blog. Me he limitado a comentar canciones de los Beatles. No he explicado por qué empecé a escribirlo, ni de qué manera lo hago, ni cuál es la cadencia de las entradas ni hasta dónde pretendo llegar. Esa es una regla que me impuse: sólo comentar las canciones; nada de justificar lo que estaba haciendo. Y hasta el momento creo haberlo cumplido así. Pero ahora haré una excepción. Es Navidad; y en Navidad, sean cuales sean nuestras creencias u opciones personales, algo nos llama a ser honestos y verdaderos; y yo no quiero dejar de intentarlo.

... Simplemente para decir que es la tarde de Nochebuena. Que no ha habido ni una sola tarde de Nochebuena en mis cuarenta y ocho años de vida que no haya vivido absolutamente subyugado por la magia de la Navidad; por esa mezcla de recuerdos, de sueños y de ideales que convierte esta fecha en el último residuo que nos queda del paraíso. Alrededor de eso hay también (y creo que nos sucede a todos) sueños particulares. Yo tengo uno, absolutamente arbitrario, que se desarrolla en un escenario preciso: es un bar que está a lado de la plaza Mayor de Segovia, mi ciudad. El sueño es muy escueto: estoy en ese bar una tarde de Nochebuena y noto y siento, en medio del tumulto, que todo está en orden. Por eso, cada año, la tarde de Nochebuena vengo a este bar, a ver si se produce la sensación. Y este año he venido con mi ordenador portátil, dispuesto a escribir esta entrada en una mesa de un rincón.

Y qué mejor manera de invocar el "orden" y la plenitud que hablar de esta canción.

                                                                 *

"No reply" no es sólo un de mis canciones favoritas dentro del repertorio del grupo, sino que es, en mi opinión, el comienzo más demoledor que podamos encontrar en ninguno de los discos de los Beatles.

Parece mentira: entra la voz doblada, quebrada pero más bien tranquila, e instantes después se incorpora el ritmillo de bossanova. Los dibujos de los dos primeros versos son levemente quejumbrosos, pero serenos. Y de repente, el conjunto de voces pronuncia por dos veces eso de "I saw the light"  con una intensidad estremecedora sobre un colchón sonoro hipnótico: unos timbales y un plato que rebotan sobre una línea acústica de seda, con las guitarras y un piano que parece, como tantas otras veces, venido de otro mundo, sin reclamar ningún protagonismo. Cuando llega 1:02, esa alternancia de la dulce bossanova y de ese otro clímax emocional y musical, ya han estado a punto de matarnos varias veces (claro... "I nearly died" dice la segunda entrada del "subidón")... y entonces llega el puente. ¡Dios mío! "If I were you...". Las palmas, las armonías, con esas voces agudas que nos impulsan a tirarnos de los pelos y a hacer todas esas cosas que hacían las fans... Es una tentativa de asesinato. Los treinta segundos más intensos de la historia de la música popular, parafraseando y glosando a Ian MacDonald. Y encima tienen la chulería de no repetirlo. ¡Ahí queda eso! Y otra vez toda esa belleza extenuante del comienzo nos conduce hasta un final en el que una alteración muy sutil del Do inicial produce una sensación de resignación ante la falta de respuesta de la chica tremendamente concluyente.

¡Qué perfección!

                                                                 *

Dicen que Lennon se inspiró temáticamente en un clásico del Rythm & Blues llamado "Silhouettes".





Dicen también que la canción fue compuesta inicialmente para otro representado de Brian Epstein, Tommy Quickly. Pero cuando grabaron la maqueta para él, el 3 de junio de 1964, debió de suceder algo muy especial.

                                                                 *

Comencé a escribir este blog, en parte, porque mi necesidad de expresarme había llegado a ser demasiado poderosa como para reprimirla. Había comenzado a hacerlo a través de diferentes medios, escribiendo distintos tipos de relatos autobiográficos. Y en un momento dado supe que quería contar mis cosas a través del prisma de la música de los Beatles. Y todo eso tuvo que ver con cierta sensación de soledad en que me encontré con mi  gusto por diseccionar obsesivamente las canciones del grupo. Me di cuenta el día que comenté en un foro, más o menos, lo siguiente:

En el primer volumen de "Anthology" aparecen dos tomas de esa maqueta de "No reply" del 3 de junio de 1964. 








Siempre se había dicho que en esa sesión la batería la tocaba Jimmy Nicol, ya que Ringo estaba enfermo. Sin embargo, las propias anotaciones de "Anthology" dan a entender que eso no fue exactamente así; que como justo al día siguiente el grupo se iba de gira (creo recordar que a Dinamarca), Nicol se marchó a casa para ensayar intensivamente y los otros tres se quedaron en el estudio grabando un par de cosas: entre otras esta toma. Entonces, ¿quién tocaba la batería? Que fuese Paul McCartney no pasa de ser una hipótesis plausible; no sería ni la primera ni la última vez que lo hiciese; y con bastante competencia, por cierto. Pero a raíz de ella me puse a escuchar la grabación atentamente y hallé lo siguiente: no sólo parece que hay una sola guitarra y que el bajo está interpretado con una rigidez impropia de Paul, sino que hay un punto de inflexión del que se deduce que, efectivamente, McCartney estaba a la batería. La canción tenía ya unas posibilidades monumentales, pero tal y como el grupo la estaba interpretando, era muy lineal, muy gris. No acababa de funcionar. Y a la vuelta del puente, cuando esa monotonía ya era muy evidente, Paul trata (hacia 1:28) de reavivar el asunto haciendo una especie de animosos quiebros con la voz que le llevan a perder levísimamente el ritmo, que recupera, después de un par de compases algo vacilantes, unos segundos más tarde (concretamente creo que con un redoble que hay en 1:32).

Bueno... es eso: una hipótesis. Y cuando la escribí me di cuenta de que me había llegado la hora de profundizar en ese océano de detalles insignificantes. Así, algo más tarde, llegó este blog... En el que recibo, a través de los comentarios que varios nuevos amigos me hacen en el mismo y de otros que me llegan a través de facebook o en persona, la feliz confirmación de que hay algunos otros locos como yo a los que estas chaladuras les importan y les encantan.

A todos ellos, a todos vosotros, en esta tarde de plenitud y de sueños ideales, gracias y feliz Navidad.